¿Reír o llorar? – Por Andrés Torres Aguirre (La Crónica)

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Hace unas días uno de los principales actores de la política hidalguense platicó con quien esto escribe, respecto a las nuevas condiciones para los partidos tradicionales en la entidad y los cambios vertiginosos, que hoy están obligados a aceptar quienes deseen seguir en ese medio. “Antes nadie se movía sin autorización”, recordó en torno a las aspiraciones electorales; hoy sino te mueves te dicen “por qué no te moviste”.

Había que pedir autorización al jefe político, era impensable dar marcha a una estrategia sin su aprobación, hacerlo se entendía como rebeldía, desobediencia o traición. La pena que se pagaba era el exilio, la segregación. Lo que más inquieta, continúa mi interlocutor, es que no hay una fórmula conocida para el laberinto políticoelectoral que vendrá en 2018. “Los políticos mexicanos no saben operar sin dinero”. Seguramente, me dice, muchos dirán que ya han resuelto este problema y que lo hicieron con talento, “mienten”. Las militancias y los simpatizantes del PAN, PRI y PRD sólo conocen la ruta del interés. Todos esperan retribución, económica o en especie por sus trabajo. Así ha sido siempre, de ahí vienen las grandes divisiones, las luchas internas; los que tienen el poder pueden mantener este sistema de compra de lealtades.

En Hidalgo hay una nueva condición política y el PRI busca alinearse con esa directriz, pero las inercias son muy fuertes hacia el interior. Hay resentimientos, incluso grupos que siguen vigentes se sienten afectados, desatendidos; lo dicho, estaban en el entendido de que obtendrían una recompensa que no llegó. Al preguntar sobre los tiempos electorales, este personaje me confirma: “yo también quiero ser diputado federal”, pero eso depende de lo que pase en torno a la candidatura a la Presidencia de la República.

El calendario del IEEH prevé que vayan primero los diputados locales (arrancan precampañas en los primeros días de enero), nadie sabe cuál será la lógica “tricolor” para conciliar elecciones locales y federales en cada región, nadie lo sabe o nadie lo entiende porque hay que sumar las eventuales alianzas con el Partido Encuentro Social.

Ante este escenario no pude ocultar cierta inquietud que fue notoria para mí entrevistado. “Sí, es complicado, pero recuerdo la elección pasada, la que nombraron ‘La Madre de todas las elecciones’, en aquella oportunidad tampoco sabíamos qué hacer y mira”.

Por Andrés Torres Aguirre, La Crónica

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